lunes, 5 de agosto de 2013

“Titanes del Pacífico” y “El llanero solitario”: el gusto por el pasado


La mirada de Guillermo del Toro es infantil, como la de los niños que aparecen en Mimic, El espinazo del diablo o El laberinto del fauno, enfrentados a insectos, fantasmas o criaturas míticas. En Titanes del Pacífico (2013) unos sujetos de formación militar se enfrentan a monstruos gigantescos, inspirados en las kaiju eiga, aquellas películas japonesas con humanos absortos ante la presencia de Godzilla, Gamera, Mothra y otros seres mastodónticos.

No obstante, el diseño visual de los robots que pelean contra aquellas impresionantes bestias, así como algunos personajes, más bien parecen extraídos del anime de los setenta. Del Toro no optó por plasmar máquinas humanoides que parezcan de “tecnología moderna”, sino, por el contrario, que obtuvieran los trazos de dibujos animados como Mazinger Z o El festival de los robots. La apariencia, para estos tiempos, extravagante del científico Gottlieb o de Ops Tendo Choi es la que uno puede encontrar en personajes de otras antiguas series animadas japonesas como Meteoro.

Por ello, uno percibe en Titanes del Pacífico, a pesar de su estructura narrativa predecible, un juego de niño. Es como si el realizador mejicano hubiera decidido usar nuevamente sus viejos juguetes de infancia, pero dejándose llevar por su curiosa sensibilidad para hacer cine. Las escenas de lucha son emocionantes y potentes, y, como siempre, del Toro muestra su talento para crear personajes de carisma bizarro, como la heroína voyeur o el rufián de calzado dorado interpretado por Ron Perlman.  
   

El llanero solitario (2013) también está narrada con una mirada infantil. Un niño, fan del mítico jinete enmascarado, escucha fascinado los relatos de un envejecido Tonto (Johnny Depp). Como en la cinta animada Rango, el director Gore Verbinski desarrolla en su última película un festín de escritura cinéfila, y hace un recuento de las películas que ama. El material original que usó el realizador se prestaba para múltiples referencias al western. Aparecen animales que se enfrentan como si fueran los alacranes de una conocida escena de La pandilla salvaje de Sam Peckinpah, o se ven a personajes montando caballo y llevando una sombrilla en el desierto, como el protagonista de El Topo de Alejandro Jodorowsky.

Sin embargo, lo más interesante en El llanero solitario es que acompaña su narración trepidante y cómica, casi de cartoon de la Warner Bros, con otros guiños, que le otorgan una plástica enrarecida y personal. El llanero y Tonto visitan un prostíbulo que parece una alucinada puesta en color de Freaks de Tod Browning. La “mami” interpretada por Helena Bonham Carter posee una pierna protética tan extraña como la que tiene Isabella Rossellini en The saddest music in the world de Guy Maddin, pero funciona como la psicoarma del anime Cobra o la metralleta que usa el personaje de Rose McGowan en Planet Terror de Robert Rodríguez. Uno de los villanos, que gusta vestirse de mujer, parece inspirado en aquellos personajes afeminados y ridículos, de apariencia estrafalaria, que habitan algunas cintas de Sion Sono.  

En otros aspectos, la película de Verbinski se siente  desbalanceada. Toro es un derivado de Jack Sparrow, el popular personaje de la saga Piratas del Caribe. Se porta como un frenético personaje de slapstick que, sin embargo, coloca al protagonista, interpretado por Armie Hammer en un segundo plano, absolutamente opacado y deslucido.
Siendo películas apreciables, aunque sin ser las mejores de Del Toro y Verbinski, Titanes del Pacífico y El llanero solitario son la muestra de directores capaces de crear universos propios en cintas de gran presupuesto, destinadas al mero consumo masivo y familiar.

1 comentarios :

Karina Garcia dijo...

Hola José Carlos, primero te felicito por el blog =) y ahora va mi comentario:
Cuando vi el trailer de "Titanes del Pacífico" no me llamaba mucho la atención. En realidad fui a verla porque me la recomendaron mucho y a insistencia pues me animé. En verdad la película estuvo muy buena, la sincronía del cerebro humano con los robots me hizo recordar a una versión live de Neon Génesis Evangelion, un anime japonés del año 1995 en donde los humanos controlaban robots biomecánicos llamados EVA. (Me gustaría que en algún momento vieras alguna de las 4 películas que se desarrollaron a partir del anime).
La recomendaría, sí, es muy entretenida, para ir en familia. Saludos!