miércoles, 14 de agosto de 2013

Festival de Lima: “Nebraska” de Alexander Payne

En el cine de Payne es común que los personajes emprendan viajes en los cuales busquen rastros de sus lazos afectivos. Nebraska es una road movie en la cual un joven acompaña a su padre, de avanzada edad, en la supuesta búsqueda de un premio que asciende a un millón de dólares. La fotografía en blanco y negro, así como los encuadres de movimiento sosegado, le dan inicialmente a la película un tono lánguido y otoñal. Sin embargo, Woody, el personaje del hombre mayor interpretado formidablemente por Bruce Dern, tiene un espíritu casi adolescente, a pesar de sus problemas de memoria, de sus achaques y desvaríos. Bromea sobre las mujeres, toma cerveza o se asoma a ver algún viejo amor.
Los diálogos en Nebraska se encuentran entre lo mejor de la película, y dibujan ese lado juguetón pero a la vez nostálgico de los personajes de la “tercera edad”. En una escena, la esposa de Woody se encuentra ante la tumba de un antiguo galán, se alza la falda y le “muestra” la entrepierna, “recordándole” de lo que se perdió al no lograr conquistarla hace varias décadas. Esa secuencia sintetiza muy bien la propuesta de la cinta: acercarse a seres que sienten la cercanía de la muerte, pero que están dispuestos a gastarle bromas mientras “reviven” un pasado ya lejano, en sus viajes por la carretera.